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¿Cómo controlar los nervios al presentarte a un examen?

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Por culpa de una vieja y mala interpretación de lo que significa un examen importante, suele suceder que al enfrentarnos con uno temblamos de miedo o, al menos, nos ponemos nerviosos. Hay incluso quien se agobia y piensa que le va a ir la vida en ello y que no lo va a poder superar. Cuando llega el momento de la prueba, los nervios nos comen y no nos dejan actuar con fluidez ni tranquilidad. Incluso habiendo estudiado lo suficiente y con la materia bien controlada el subconsciente nos traiciona y, poco a poco, se va generando un estado de terror, a veces incontrolable. Esto es muy común y suele pasarle a la mayoría de los estudiantes, sobre todo cuando estás en esos últimos años en los que faltan muy pocos meses para conseguir el título académico.
De pronto, nos damos cuenta de que el corazón está acelerado, que las manos nos sudan, el apetito desaparece y, en ocasiones, dejamos de dormir bien. ¿Cuál es la consecuencia de esta tensión? Que llegado el día del examen y aún habiendo estudiado con anticipación suficiente, de pronto, ¡nos quedamos en blanco! Nuestro cerebro permanece como pasmado y no acertamos a precisar qué sabemos y qué no. A veces, ni siquiera recordamos un concepto que el día anterior sabíamos perfectamente. Como quizá sepas, esta respuesta automática del cuerpo aparece ante situaciones límite o en aquellas en las que nos encontramos un tanto tensos y no sabemos lo que puede pasar.
En momentos como estos, se presentan dos alternativas: o controlamos los nervios y damos lo mejor de nosotros mismos, o perderemos todo el esfuerzo hecho durante los días previos al examen. La respuesta a este problema debería ser fácil: no podemos dejar que los nervios nos dominen; no podemos permitir que la ansiedad destroce todo el trabajo que hemos hecho. Desgraciadamente, es más fácil decirlo que hacerlo. Aun así, vamos a tratar de ayudarte.
El objetivo es que sepas cómo, y de qué manera puedes controlar ese indeseable estado nervioso. Superar los nervios y la ansiedad pre-examen no es tan complicado como para que no puedas llegar a tu prueba con una mayor seguridad y tranquilidad. Tan solo debes ocuparte de trabajar anticipadamente tu estado de ánimo y alcanzar la actitud perfecta de cara al momento final de enfrentar la prueba sin mayores signos de estrés.

¿Qué puedes hacer para calmar tus nervios antes de un examen?

A continuación, vamos a intentar enseñarte algunas técnicas que te ayudarán a mantener bajo control tu estado nervioso previo a la presentación de un trabajo o la realización de un examen, sea cual sea su importancia. No tienes por qué dejarte abatir por esa sensación que te abruma cuando llega una situación delicada o crucial.
Existen muchos recursos que puedes utilizar para tratar de controlar esa sensación de estrés que percibes antes de tu examen. Muchas disciplinas, tanto científicas como paracientíficas (como el Yoga), tienen en su haber múltiples beneficios que te pueden conducir a alcanzar buenos resultados. Desde aquí, te aconsejamos que practiques todas las que puedas para que determines cuál te funciona mejor y, después, ponla en marcha cuando llegue el momento de luchar contra la ansiedad.
  1. Mantén la confianza en ti mismo

    Todo el mundo tiene una percepción personal de las cosas y por supuesto, de los contenidos de los exámenes. Tu actitud en la antesala de una prueba no debería ser la de competir con tus compañeros ni la de ver quién da alguna pista de lo que puede ocurrir. Lo mejor que puedes hacer es “intercambiar opiniones y puntos de vista”, sin más pero no agregues estrés extra del que te reporta la prueba misma. De hecho, si te alejas de ese tipo de conversaciones, mucho mejor. Céntrate en ti.

  2. Trata de construir una rutina de trabajo

    Tener un ritmo de actividades regulares, tareas que sigas con disciplina y constancia, manteniendo los tiempos en las que debes llevarlas a cabo y cumpliéndolas de principio a fin te ayudará a tener tu mente ordenada y controlada. Siempre sabrás cual es la secuencia de tareas qué hacer, las ejecutarás a la perfección y sabrás cuándo realizarlas.

  3. Practica algunos ejercicios de relajación

    Un consejo útil para muchas ocasiones de tu vida (no solo para enfrentarte a un examen) es hacer ejercicios que te ayuden a alcanzar una sensación de sosiego y relax. A medida que vas estudiando, puedes hacer movimientos de respiración de los que se practican en Yoga, de respiración profunda y, tal vez, algunos psicofísicos que te ayuden a centrarte. Existen varias disciplinas que puedes probar para conocer cuál es la que más se acerca al objetivo que buscamos.

  4. Júntate con compañeros que tengan buena vibra y con quienes puedas compartir las horas de estudio

    Durante la preparación de tu examen, lo más deseable es que te reúnas a estudiar con gente disciplinada y sistemática (y si piensas que son mejores estudiantes que tú, es un punto a favor). Con estas personas podrás tener un respetuoso y constructivo intercambio de pareceres respecto de la materia en cuestión, resolver dudas y avanzar más trabajando en equipo.

  5. Trata de mantener todo controlado con suficiente antelación

    ¿Qué quiere decir esto? Nada del otro mundo, sólo que tengas todo dispuesto perfectamente antes de dirigirte a tu universidad o instituto a realizar la prueba. Organiza tus materiales, reúne lo que vas a necesitar y tenlo a la mano al menos la tarde o noche anterior. Si actúas de este modo podrás resolver sin complicaciones cualquier imprevisto que se te presente el día del examen.

  6. Trata de mantener una actitud positiva antes, durante y después del examen

    Sabes bien que ya has trabajado lo necesario y tal vez, incluso más. Si durante el período de estudio has resuelto las dudas e inseguridades que te han ido surgiendo y ya tienes en tus manos toda la información que ibas a necesitar, entonces no te preocupes: has hecho lo que había que hacer. Confía en ti y en tus capacidades. Confía en el trabajo que has hecho. No te llevarás grandes sorpresas.

  7. Procura descansar muy bien antes del examen

    Si te empeñas en estudiar para tu examen hasta el último instante, probablemente no estarás actuando de la mejor manera. No te haría nada mal que te tomaras unas buenas horas de sueño para despejarte antes del momento de la prueba. ¡Descansa el cuerpo y la mente! Haz cosas distintas a estudiar. Normalmente incluso los más entendidos aconsejan tomarse libre la tarde anterior al examen para que los conocimientos se asienten y no acumules mala información que pueda despistarte.

  8. Un último asunto importante

    Trata de no ingerir ningún tipo de estimulante para mantenerte activo, ni relajantes que puedan mermar tus capacidades. Por ejemplo, mucha gente suele atiborrarse de cafeína en cualquier forma de presentación: café, bebidas energéticas, etc. Estos estimulantes te pueden generar un efecto opuesto al que deseas, sobre todo si has permanecido despierto toda la noche anterior estudiando. Con los relajantes sucede igual o peor. Puede ser que pierdas esa chispa necesaria para dar lo mejor de ti. Evítalos.

Cómo afrontar una evaluación

El curso de formación al que acudes de manera voluntaria (grado, master, FP,...) no es otra cosa que un período de preparación para lo que será tu vida de adulto. Es cierto que es un asunto delicado, pero si lo asumes como un entrenamiento para la vida, tu actitud al respecto puede cambiar diametralmente. Empiezas a ver las evaluaciones no como un castigo o reto, sino como una puesta a prueba de lo que has ido aprendiendo en tu proceso de formación.
Olvida todos los miedos porque de la prueba no vas a ir al infierno aunque hayas suspendido. Incluso si tropiezas, siempre tendrás ocasión de recuperarte. Una evaluación te sirve para que veas hasta qué punto has asimilado las enseñanzas de los profesores, dónde están y cuáles son tus carencias. Recuerda que estás en un proceso de aprendizaje. Si lo superas todo, serías profesor y no alumno. Sigue trabajando y aprendiendo, y conseguirás tu objetivo con toda normalidad, como todo el mundo hace.
Cambia el enfoque de tus estudios y míralos como un training para salir a enfrentarte al mundo y a ganarte la vida. Tus estudios te prepararán para enfrentar la vida de manera creativa y optimista. Mira las cosas de otra manera y podrás aprovechar mejor todas las experiencias formativas de tu universidad.

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