
El método PRISMA es una guía estructurada y estandarizada que se utiliza para realizar revisiones sistemáticas y metaanálisis de forma ordenada y rigurosa.
Su objetivo es simple: ayudarte a recopilar y a analizar la evidencia científica disponible sin dejar cabos sueltos ni introducir sesgos innecesarios.
Mediante una lista de verificación y un diagrama de flujo se explica paso a paso cómo se buscaron los estudios, cuáles se seleccionaron y por qué. Hoy aprenderás cómo usar la metodología PRISMA para tu TFG, TFM o tesis doctoral.
El método PRISMA (por sus siglas en inglés: Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses) es una guía internacional basada en evidencia para reportar de forma transparente, completa y reproducible las revisiones sistemáticas y los metaanálisis.
No es simplemente un método para hacer la revisión (eso sería el protocolo de revisión sistemática), sino una herramienta de reporte que asegura que el artículo final explique claramente:
Su objetivo principal es mejorar la calidad, la consistencia y la transparencia de estas publicaciones, para que otros investigadores, clínicos, tomadores de decisiones y revisores evalúen, critiquen o repliquen el trabajo.
En cuanto a su utilidad, se emplea mucho en ciencias de la salud (medicina, enfermería, epidemiología), pero también en educación, psicología, ciencias sociales y otros campos donde se hacen revisiones sistemáticas.
La metodología que se desarrolló originalmente en el 2009 tiene en su historia la participación de destacados autores e investigadores. Veamos:
El sitio oficial es prisma-statement.org, donde descargas gratis la checklist, el diagrama de flujo, extensiones (para scoping reviews, abstracts, etc.) y traducciones (incluyendo español) para que la revisión sistemática de tu TFG sea más útil y creíble.
PRISMA te guía en cómo documentar y presentar los meta análisis y las revisiones sistemáticas, para lo cual debes seguir los siguientes paso:
Todo comienza con una buena preparación. Por eso, antes de buscar artículos, necesitas definir con precisión qué quieres investigar.
Para ello, se suele formular una pregunta y dejar por escrito un protocolo donde se explique qué estudios se buscarán, cómo y con qué criterios se incluirán o excluirán.
Una vez claro el plan, llega el momento de buscar la literatura científica. Aquí se seleccionan las bases de datos más relevantes, se definen las palabras clave y se ejecuta una búsqueda sistemática y bien documentada.
No se trata de buscar todo lo que veas, sino de buscar bien: registrar fechas, número de resultados y fuentes utilizadas, para que el proceso sea transparente y replicable.
Con los resultados en la mano, empieza el filtrado. Primero se eliminan duplicados y después se revisan títulos y resúmenes para descartar los estudios que no encajan. Los que superan esta fase se leen a texto completo.
Durante este proceso es importante anotar claramente por qué se excluye cada estudio, ya que esta información se reflejará luego en el diagrama de flujo PRISMA.
De los estudios seleccionados se extraen los datos relevantes: características, metodología y resultados principales. Al mismo tiempo, se evalúa su calidad y posible riesgo de sesgo, algo fundamental para interpretar correctamente los hallazgos.
Este paso permite saber qué tan fiables son los estudios y hasta qué punto se puede confiar en sus conclusiones.
Con los datos ya organizados, toca analizarlos. Si los estudios lo permiten, se puede realizar un meta-análisis; si no, se presenta una síntesis narrativa clara y estructurada.
La redacción final sigue la estructura marcada por PRISMA:
El diagrama de flujo PRISMA y la lista de verificación ayudan a mostrar visualmente cómo se desarrolló todo el proceso.
Antes de publicar, conviene revisar el estudio con la checklist PRISMA y, si es posible, recibir retroalimentación de otros investigadores. Recuerda que una buena revisión final asegura que todo esté bien documentado y alineado con el método.
Este ejemplo se basa en una revisión sistemática sobre la eficacia de la lectura guiada para mejorar la comprensión lectora en primaria.
Hasta aquí, has visto que la metodología PRISMA es un estándar clave para realizar revisiones sistemáticas y meta-análisis con rigor, transparencia y resultados fiables.
Por lo tanto, si lo aplicas correctamente, mejora la calidad del estudio y refuerza la confianza en la evidencia presentada.
Si necesitas ayuda para utilizar PRISMA en tu TFG, TFM o proyecto académico, en Gabinete de Estudios te acompañamos paso a paso para asegurar un trabajo bien estructurado y conforme a los criterios metodológicos exigidos.
En esencia, se desarrolla en fases como: planificación, búsqueda de estudios, selección, extracción y evaluación de datos, análisis de resultados y redacción final. Todo el proceso debe quedar bien documentado para que sea transparente y replicable.
Debes seguir una lista de verificación y un diagrama de flujo que explican qué se hizo en cada etapa: cómo se buscaron los estudios, cuáles se excluyeron y por qué, y cómo se analizaron los resultados. La clave está en seguir los pasos con orden y justificar cada decisión.
La versión más actual es PRISMA 2020, que actualiza y mejora la guía original. Además, existen extensiones adaptadas a distintos tipos de estudios, como scoping reviews, revisiones rápidas o network meta-analyses, para ajustarse mejor a cada investigación.
No es obligatorio en todos los casos, pero sí es altamente recomendable. El diagrama facilita entender el proceso de selección de estudios y muchos revisores y revistas científicas lo exigen como parte del estándar metodológico.
Cuéntanos qué te pasa y en breve nos pondremos en contacto contigo para ayudarte en lo que necesites. Si lo prefieres, puedes llamarnos al 678 371 052.

