Notas básicas para incluir los anexos de tu TFG

Contenido

Los anexos en tu TFG son como las notas al pié, un elemento de información que contribuye a clarificar las ideas que estás presentando a tus lectores. No tienen una forma única, pueden estar constituidos por texto, imágenes, cuadros o tablas estadísticas, gráficos, etc., elementos que tú consideras de importancia para que tus lectores alcancen una comprensión cabal de cuanto quieres transmitir.

En todo trabajo de investigación, sobre todo si tu enfoque para llevarlo a cabo ha sido el cuantitativo, los anexos cumplen el papel de redondear gráficamente tus explicaciones. Cumplen la función de ser una fuente de soporte específico de la información escrita (teórica) que vienes desarrollando en tu trabajo.

Son una herramienta que te proporciona una gran ayuda para ilustrar tus ideas.

Siempre es preferible que los anexos estén añadidos en una página diferente de tu trabajo y situarlos al final de tu documento, después de haber anexado las notas y las fuentes consultadas. Deberás identificarlo con el título o denominación: Apéndice. Cuando a lo largo de tu escrito necesitas incluir más de un apéndice para aclarar diversas secciones o puntos, entonces te será necesario enumerarlos para poder remitir al lector a uno específico entre ellos.

Si piensas en los términos relativos a la diagramación, debes saber desde temprano, que no se diagraman de manera diferente al resto del documento. Debes usar el mismo margen, idéntica tipografía y tamaño de la fuente, por lo general se usa Times New Roman en 12 puntos. Tienes dos maneras de registrarlo en el Índice general: 

  • 1) Como una parte más de la totalidad del documento y 
  • 2) Como una sección particular señalando la página en la que se ubica cada uno de los anexos incluidos. Los denominarías: Índice de Anexos.

El servicio que te brindan los apéndices

Después de un arduo trabajo de investigación, has conseguido reunir una considerable cantidad de información. Pero no toda esta información puede ser incluida en el desarrollo de cada capítulo de tu redacción final, si así lo hicieras, probablemente distraerías la atención del lector y lo básico de tus ideas pudiera perderse. Para estos casos, los anexos son una pieza clave en tu documento.

En los anexos puedes incorporar toda esa información adicional significativa y complementaria que no te sería conveniente agregar en la redacción general o en cualquier capítulo de tu investigación. Cuando necesitas que el lector corrobore cierta información que le estás suministrando (mediante un gráfico o una tabla por ejemplos), puedes remitirlo a los anexos desde un punto cualquiera de tu trabajo. Así mantienes centrado tu discurso.

Sin embargo, tienes que tener presente que los anexos no tienden a sustituir las explicaciones de tu investigación, solo la complementan. Entonces, el lector tiene que poder comprender tu información sin acudir estrictamente a los anexos. En consecuencia, es imprescindible que toda la información fundamental deba permanecer en el cuerpo del documento. Que tu lector se remita a los anexos cuando sea rigurosamente necesario.

¿Cuáles deben ser los contenidos de los anexos?

En términos generales, los anexos se emplean para adjuntar diversos tipos o clases de información. Como ya sabes, este segmento de tu trabajo está integrado por imágenes, cuadros o tablas estadísticas, gráficos y eventualmente, texto. Están ahí para presentar descripciones generalizadas de casos o detalles propios de tu objeto de estudio como porcentajes, curvas de crecimiento, distribuciones u oscilaciones en el comportamiento de tu objeto, etc.

Asimismo puedes incluir los formularios que hayas utilizado para aplicar tus encuestas, cuestionarios o entrevistas. Puedes en ciertos casos, incluir los datos que has recabado con cada uno (o alguno) de estos instrumentos. Así el lector podrá tener una idea más clara acerca del modo como has recabado y procesado la información y contrastar los datos a partir de los cuales has desarrollado tus reflexiones y construido tus resultados.

En cierta clase de estudios él o los autores, se han visto obligados a utilizar un vocabulario técnico que hace la lectura de su documento un trabajo más complicado o sofisticado. En casos como estos, es útil e interesante (sin descartar que casi siempre es necesario) que agregues como anexo una suerte de glosario de los términos más significativos de los que te has valido para completar tu trabajo de investigación.

Un par de recomendaciones importantes

Es importante que cada anexo vaya en una página separada, que esté debidamente identificado, numerado, titulado, etc. De este modo, cuando remites al lector a los anexos, le será fácil encontrarlos y ubicarse en ellos en relación con la redacción general.

Deja un comentario

× WhatsApp